¿Por qué el Parkinson afecta al movimiento? Te explicamos de forma clara qué son los ganglios basales, qué ocurre cuando dejan de funcionar bien y por qué el ejercicio y las señales externas ayudan tanto a recuperar el control del movimiento.
Los ganglios basales en el Parkinson son el centro de todo. Cuando escuchamos que el Parkinson es una enfermedad neurológica, muchas personas se preguntan: ¿qué está pasando exactamente en el cerebro? ¿Por qué cuesta tanto arrancar a caminar, girar o levantarse de una silla? La respuesta está en un conjunto de estructuras cerebrales llamadas ganglios basales, y entender cómo funcionan —y qué falla en el Parkinson— ayuda a comprender por qué ciertas terapias y ejercicios marcan una diferencia real.
¿Qué son los ganglios basales y para qué sirven?
Los ganglios basales son un grupo de estructuras situadas en lo profundo del cerebro que actúan como un sistema de control del movimiento. Su función principal no es generar el movimiento en sí —eso lo hace la corteza motora—, sino decidir qué movimientos se hacen y cuáles se bloquean.
Imagina que tu cerebro es una centralita con miles de botones, cada uno activando una acción diferente. Los ganglios basales son el supervisor que decide qué botón se puede pulsar y cuáles deben bloquearse en ese momento. Sin ese supervisor, el movimiento se vuelve caótico, lento o simplemente no arranca.
En condiciones normales, los ganglios basales permiten que los movimientos habituales —caminar, gesticular, levantarse— se ejecuten de forma automática y fluida, sin necesidad de pensar en cada paso. Esto es posible gracias a la dopamina, la sustancia química que actúa como el aceite que engrasa todo este mecanismo.
¿Qué ocurre en el Parkinson? La pérdida de dopamina explicada
El Parkinson comienza cuando las neuronas que producen dopamina —situadas en una zona llamada sustancia negra— empiezan a deteriorarse y morir. Cuando esto ocurre, el sistema de ganglios basales pierde su principal modulador y se descompensa.
Dentro de los ganglios basales existen dos vías con funciones opuestas:
En el Parkinson, el freno del movimiento está permanentemente demasiado apretado. El cerebro quiere moverse, pero el sistema de control interno no le deja hacerlo con fluidez ni velocidad normal.
Por qué cuesta más arrancar que mantener el movimiento
La explicación está en la diferencia entre dos tipos de movimiento:
| Tipo de movimiento | Circuito principal | En el Parkinson |
|---|---|---|
| Iniciado desde dentro Sin señal externa, por propia voluntad |
Ganglios basales → área motora suplementaria | Muy afectado. Arrancar, girarse, levantarse solos |
| Guiado por señal externa Respuesta a un estímulo del entorno |
Corteza prefrontal → corteza premotora lateral | Mejor preservado. Seguir líneas, moverse con música |
Es el mismo mecanismo que explica el fenómeno conocido: una persona con Parkinson que tiene dificultad para caminar puede moverse con mayor fluidez al escuchar música con un ritmo marcado. El cerebro usa una "puerta de atrás" que no está bloqueada por la falta de dopamina.
La congelación de la marcha (FOG): cuando el cerebro se queda sin señal
Uno de los síntomas más llamativos del Parkinson es la congelación de la marcha (FOG, del inglés Freezing of Gait): la persona siente de repente que los pies se quedan pegados al suelo y no puede avanzar. Suele ocurrir en situaciones concretas:
- Al arrancar a caminar desde parado.
- Al cruzar una puerta o pasar por un espacio estrecho.
- Al girar o cambiar de dirección.
- Cuando se hace otra cosa a la vez —hablar, pensar en algo.
La estrategia más eficaz es: parar completamente → respirar → aplicar una señal externa (contar "1-2-3", mirar una línea, visualizar el primer paso) → arrancar con un paso intencionalmente grande. Intentar forzar el movimiento directamente suele empeorar el bloqueo.
Por qué funcionan el ejercicio y el cueing: la ciencia detrás de la terapia
El cueing externo: activar la "puerta de atrás" del cerebro
Las señales externas activan el circuito prefrontal-premotor lateral, que es el circuito compensador que no depende de la dopamina. Cuando un fisioterapeuta le dice al paciente "paso grande, talón primero", o cuando camina siguiendo líneas en el suelo, está redirigiendo el procesamiento motor hacia una ruta que funciona mejor en el Parkinson.
El ejercicio físico y la neuroplasticidad
El ejercicio regular promueve la neuroplasticidad: la capacidad del cerebro de crear nuevas conexiones y reorganizarse. En el Parkinson, esto significa que las vías compensadoras pueden volverse más eficientes con el entrenamiento continuado, especialmente cuando se empieza pronto.
La estimulación cerebral profunda (DBS)
Para quienes reciben este tratamiento quirúrgico, el mecanismo actúa directamente sobre los ganglios basales: el electrodo implantado en el núcleo subtalámico (STN) o el globo pálido interno reduce el "freno excesivo" que generan estas estructuras cuando están hiperactivas por la falta de dopamina.
La Guía de Práctica Clínica de la APTA 2021 recomienda con fuerza alta el entrenamiento con cueing externo, entrenamiento de equilibrio y marcha, y el entrenamiento específico de tareas, basándose en más de 13 ensayos clínicos de alta calidad. El mecanismo neurológico descrito en este artículo es exactamente lo que justifica esa evidencia.
Qué significa esto para el día a día del paciente y la familia
- Las dificultades de movimiento no son "pereza". Son la consecuencia directa de un circuito cerebral que no recibe la señal química que necesita.
- Las señales externas no son un "truco". Son una estrategia neurológicamente fundamentada que activa circuitos cerebrales preservados.
- El ejercicio no es solo físico. Es también una intervención sobre la organización del cerebro.
- El entorno importa. Líneas en el suelo, música de fondo, marcas visuales en las puertas o instrucciones verbales claras pueden mejorar la movilidad de forma inmediata y sin coste.
«En Parkinson, la iniciación del movimiento desde dentro depende mucho del circuito ganglios basales–área motora suplementaria, que pierde drive dopaminérgico. Cuando damos una señal externa, el cerebro puede apoyarse en un circuito compensador que ayuda a superar ese déficit.» — Alonso Olmo, terapeuta ocupacional y coordinador clínico · Neureva
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Resumen: lo que debes recordar
- Los ganglios basales controlan qué movimientos se hacen y cuáles se bloquean. En el Parkinson, pierden la dopamina que necesitan para funcionar bien.
- El resultado es un "freno" permanentemente apretado, lo que explica la lentitud, la rigidez y los bloqueos de marcha (FOG).
- El movimiento iniciado desde dentro está muy afectado; el guiado por señales externas funciona mejor porque usa un circuito alternativo preservado.
- Las señales externas (cueing) y el ejercicio físico activan y refuerzan esos circuitos compensadores, con respaldo científico sólido.
- Entender estos mecanismos ayuda al paciente y a la familia a comprender la enfermedad y a sacar más partido de la rehabilitación.
Fisioterapia neurológica · Terapia ocupacional · Logopedia · Neuropsicología
Referencias bibliográficas
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- Neumann W-J. Neurophysiological mechanisms of deep brain stimulation across spatiotemporal resolutions. Brain. 2023. doi:10.1093/brain/awad239
- Sun Q, Yu W, Ni H. Efficacy of repeated external cueing training on freezing of gait and gait performance in Parkinson's disease. Frontiers in Aging Neuroscience. 2026. doi:10.3389/fnagi.2026.1808824

