Rehabilitación neurológica

Empezamos con una entrevista inicial gratuita en la que conocemos tu caso, valoramos individualmente por cada disciplina que necesites y empezamos el tratamiento adaptado e individual.

Además de las siguientes patologías, ofrecemos tratamiento para demencias, Alzheimer, anoxias, ELA, ataxias, neuropatías y otros trastornos neurodegenerativos o lesiones de nervios periféricos. Consulta disponibilidad de horarios.

La rehabilitación y atención temprana en ictus mejora el pronóstico.

Un ictus, o accidente cerebrovascular, es una lesión del sistema nervioso central que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por una obstrucción (ictus isquémico) o por una hemorragia (ictus hemorrágico). Esta falta de riego provoca daño en las neuronas y puede generar dificultades para moverse, hablar, pensar o realizar actividades cotidianas.

Los síntomas de un Ictus son:

  1. Pérdida de fuerza repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente si es en un solo lado del cuerpo.
  2. Confusión repentina o problemas en el habla o en la comprensión de lo que le dicen a la persona.
  3. Pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.
  4. Dificultad repentina para caminar, mareos, pérdida del equilibrio o de la coordinación.
  5. Dolor de cabeza fuerte, repentino, sin causa conocida.

Es una de las principales causas de discapacidad, por lo que una intervención rápida y adecuada resulta fundamental.

El tratamiento no termina en el hospital: la rehabilitación es una parte esencial del proceso de recuperación. La evidencia científica demuestra que iniciar la rehabilitación de forma temprana, una vez que el paciente está médicamente estable, mejora significativamente la recuperación funcional.

En concreto, comenzar entre las 24 y 48 horas posteriores al ictus se asocia con mejores resultados en autonomía, movilidad y calidad de vida. Además, una intervención intensiva, personalizada y enfocada en tareas funcionales favorece la recuperación y ayuda a reducir el impacto de las secuelas.

La rehabilitación temprana está indicada para todas las personas que han sufrido un ictus, independientemente del tipo o de la gravedad inicial. Sin embargo, existen perfiles que pueden experimentar una recuperación especialmente significativa, como aquellos con déficits moderados o severos, pacientes más jóvenes o personas con ictus isquémico.

Además, quienes tienen capacidad para participar en programas intensivos de rehabilitación suelen obtener mayores beneficios. En cualquier caso, es fundamental realizar una valoración individualizada por un equipo interdisciplinar especializado, que permita adaptar el tratamiento a las necesidades reales de cada paciente.

Sí, incluso en fases crónicas es posible mejorar. Aunque la recuperación suele ser más rápida en las primeras etapas, cada vez hay más evidencia de que el cerebro mantiene capacidad de adaptación y cambio más allá de los primeros meses (muy relacionado con la plasticidad cerebral).

Pacientes con ictus de larga evolución pueden seguir mejorando su funcionalidad, su autonomía y su calidad de vida mediante programas de rehabilitación adecuados.

Intervenciones como el ejercicio terapéutico, el trabajo funcional o el uso de nuevas tecnologías como apoyo han demostrado beneficios claros, no solo para recuperar capacidades, sino también para evitar el deterioro y favorecer una vida más activa e independiente.

Retrasar el inicio de la rehabilitación puede tener un impacto negativo en la recuperación. La evidencia muestra que comenzar tarde se asocia con menor mejora funcional, menor nivel de independencia en el día a día y estancias más prolongadas en procesos de recuperación.

Sabemos que los primeros días y semanas tras el ictus son clave: la recuperación motora es más rápida durante el primer mes y alcanza gran parte de su potencial en los primeros 3-4 meses. Por ello, intervenir de forma precoz y estructurada marca una gran diferencia en el pronóstico.

En Neureva abordamos el ictus siguiendo un modelo basado en la evidencia científica y alineado con las principales guías internacionales. Entendemos la recuperación como un proceso continuo que comienza desde las primeras fases y se mantiene en el tiempo.

Nuestro enfoque incluye:

  • Aplicación de protocolos clínicos actualizados, asegurando una intervención segura y eficaz
  • Inicio de la rehabilitación de forma temprana, una vez que el paciente está médicamente estable (habitualmente a partir de las primeras 24-48 horas)
  • Realización de una valoración multidisciplinar completa desde el inicio, adaptando el tratamiento a cada persona

Trabajamos con un equipo interdisciplinar especializado, compuesto por fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y neuropsicología, garantizando un abordaje global de todas las áreas afectadas.

Además:

  • Desarrollamos programas de rehabilitación intensiva (hasta 3 horas diarias en pacientes que lo toleran), siempre adaptados a la capacidad y evolución del paciente
  • Aplicamos intervenciones con evidencia científica, como el entrenamiento funcional orientado a tareas, tratamiento de la espasticidad, rehabilitación del lenguaje y abordaje de la disfagia
  • Realizamos seguimiento continuo, incluyendo fases ambulatorias, para mantener y potenciar los avances

En Neureva entendemos el ictus como una condición de carácter crónico, por lo que apostamos por un acompañamiento a largo plazo. Nuestro objetivo es no solo recuperar funciones, sino mejorar la autonomía, la participación y la calidad de vida en el día a día.

Además, a medida que el paciente mejora sus capacidades, buscamos una desvinculación progresiva de la clínica, fomentando su autonomía. En esta fase, apostamos por un modelo centrado en el ejercicio terapéutico adaptado, que permita mantener y seguir mejorando los resultados a largo plazo, integrando hábitos saludables y favoreciendo una vida activa e independiente.

Apostamos por una rehabilitación activa y centrada en la persona, donde el paciente y su entorno forman parte del proceso, y donde cada intervención tiene un objetivo funcional claro y significativo.

La rehabilitación temprana tras traumatismo craneoencefálico mejora la recuperación funcional.

Un traumatismo craneoencefálico (TCE) es una lesión estructural y/o alteración fisiológica de la función cerebral causada por una fuerza externa

Se diagnostica por la aparición nueva o empeoramiento de al menos uno de los siguientes signos clínicos inmediatamente después del evento: 

  • pérdida o disminución del nivel de conciencia, 
  • pérdida de memoria de eventos antes o después de la lesión (amnesia postraumática), 
  • alteración del estado mental (confusión, desorientación, 
  • pensamiento lento), 
  • déficits neurológicos (debilidad, pérdida de equilibrio, cambios visuales, afasia), 
  • o lesión intracraneal.

El tratamiento del TCE depende de su gravedad, pero siempre sigue un enfoque progresivo: estabilización inicial y rehabilitación posterior. 

En los casos más graves, el manejo médico es prioritario para proteger el cerebro y evitar complicaciones. Sin embargo, la evidencia científica es clara: la rehabilitación debe iniciarse lo antes posible, incluso desde las primeras fases, siempre que el paciente esté médicamente estable.

En casos leves, el abordaje incluye seguimiento clínico, educación sobre síntomas y una reincorporación progresiva a la actividad. Cuando existen síntomas persistentes (mareo, dolor de cabeza, problemas de memoria o sueño), es fundamental iniciar un tratamiento específico. 

En todos los casos, una rehabilitación estructurada, individualizada y basada en objetivos funcionales es clave para una buena recuperación.

Todos los pacientes con traumatismo craneoencefálico pueden beneficiarse de la rehabilitación, independientemente de la gravedad inicial.

Especialmente se benefician:

  • Personas con TCE moderado o severo, que requieren intervención intensiva desde fases tempranas
  • Pacientes con dificultades físicas, cognitivas o emocionales
  • Personas con síntomas persistentes tras un TCE leve (dolor de cabeza, mareo, fatiga, problemas de concentración)
  • Aquellos que desean recuperar su autonomía y volver a su vida diaria con normalidad

Además, la rehabilitación multidisciplinar (fisioterapia, terapia ocupacional, neuropsicología, logopedia) es fundamental para abordar todas las áreas afectadas.

El pronóstico tras un TCE es variable y depende de múltiples factores, como la gravedad de la lesión, la edad o la rapidez en iniciar el tratamiento. Sin embargo, sabemos que la recuperación no se limita a los primeros meses.

Muchos pacientes continúan mejorando durante el primer año e incluso años después de la lesión. En casos moderados y severos, una parte importante de los pacientes consigue recuperar un nivel significativo de independencia funcional. Incluso en situaciones iniciales graves, la evolución puede ser más favorable de lo esperado.

En TCE leves, aunque muchas personas se recuperan en semanas, hasta un porcentaje relevante puede presentar síntomas persistentes que requieren tratamiento. Por eso, el seguimiento y la rehabilitación adecuada son clave para mejorar la calidad de vida a largo plazo..

En Neureva abordamos el TCE desde un enfoque integral, individualizado y basado en la evidencia científica, alineado con las principales guías clínicas internacionales. Nuestro objetivo es maximizar la recuperación funcional y acompañar al paciente en todas las fases del proceso.

Para ello:

  • Aplicamos protocolos basados en evidencia
  • Implementamos rehabilitación multidisciplinar temprana, especialmente en TCE moderado-severo, desde las primeras fases
  • Realizamos seguimiento ambulatorio en casos de TCE leve con síntomas persistentes
  • Llevamos a cabo una evaluación completa y continua (física, cognitiva, psicológica y funcional) en diferentes momentos de la evolución
  • Consideramos el TCE como una condición de carácter crónico, que requiere seguimiento y adaptación del tratamiento a largo plazo

Nuestro enfoque se centra en la recuperación funcional real, trabajando sobre actividades del día a día mediante ejercicio terapéutico, rehabilitación cognitiva y trabajo motor, incorporando tecnología cuando es necesario. Apostamos por una rehabilitación activa, donde el paciente es protagonista y el trabajo coordinado del equipo y su entorno marca la diferencia en los resultados.

La rehabilitación en tumores cerebrales mejora la funcionalidad y la calidad de vida.

Un tumor cerebral es un crecimiento anormal de células en el cerebro o sus estructuras cercanas, que puede ser primario (se origina en el propio sistema nervioso) o metastásico (proviene de otro cáncer del cuerpo).

Sus implicaciones dependen del tipo, tamaño y localización, pero puede afectar a funciones clave como el movimiento, el lenguaje, la memoria o el comportamiento. Entre los síntomas más frecuentes encontramos:

  • Dolor de cabeza persistente
  • Crisis epilépticas
  • Dificultades cognitivas (memoria, atención, planificación)
  • Déficits neurológicos (debilidad, problemas de equilibrio, alteraciones del habla o visión)
  • Cambios emocionales o de personalidad
  • Fatiga intensa

El tratamiento del tumor cerebral es multidisciplinar y combina abordaje médico-oncológico con manejo de síntomas y rehabilitación.

Desde el punto de vista de la neurorrehabilitación, lo más importante es:

  • Control de crisis epilépticas con tratamiento neurológico adecuado
  • Manejo del edema cerebral y otros síntomas asociados
  • Intervención sobre la fatiga, donde el ejercicio físico es la estrategia con mayor evidencia
  • Tratamiento de alteraciones cognitivas mediante rehabilitación neuropsicológica específica
  • Abordaje de ansiedad, depresión y problemas emocionales
  • Uso de estrategias compensatorias para mejorar la autonomía en el día a día

El objetivo no es solo tratar la enfermedad, sino mantener y mejorar la calidad de vida del paciente.

Todos los pacientes con tumor cerebral pueden beneficiarse de la rehabilitación, independientemente del tipo o estadio.

Especialmente:

  • Pacientes tras cirugía (fase aguda)
  • Personas en tratamiento activo (quimioterapia o radioterapia)
  • Pacientes con déficits físicos, cognitivos o del lenguaje
  • Personas con fatiga, pérdida de autonomía o deterioro funcional
  • Pacientes en fases avanzadas o crónicas que buscan mantener su independencia

La evidencia muestra que los pacientes con tumores cerebrales pueden lograr mejoras funcionales similares a las de otras patologías neurológicas como el ictus o el TCE.

El pronóstico es muy variable y depende del tipo de tumor, su agresividad y factores individuales.

Sin embargo, es importante entender que:

  • La recuperación funcional es posible en muchas fases de la enfermedad
  • Los pacientes pueden mejorar su autonomía y calidad de vida con tratamiento adecuado
  • La evolución puede ser larga y cambiante, requiriendo adaptación continua
  • Incluso en fases avanzadas, la rehabilitación puede ayudar a mantener capacidades y bienestar

El tumor cerebral debe entenderse, en muchos casos, como una condición compleja y evolutiva, donde el acompañamiento es clave.

En nuestra clínica trabajamos con un enfoque integral, individualizado y basado en la evidencia científica, adaptado a cada fase de la enfermedad.

Nuestro modelo incluye:

  • Equipo multidisciplinar especializado (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología y apoyo emocional)
  • Evaluación completa y continua (física, cognitiva, funcional y psicológica)
  • Programas de rehabilitación personalizados, ajustados a la evolución del paciente
  • Trabajo coordinado con neurooncología, neurología y otros especialistas

Intervenimos sobre:

  • Recuperación motora, equilibrio y marcha
  • Rehabilitación cognitiva (memoria, atención, funciones ejecutivas)
  • Lenguaje y deglución
  • Autonomía en actividades de la vida diaria
  • Manejo de fatiga y ejercicio terapéutico

Además:

  • Adaptamos el tratamiento a cada fase (postquirúrgica, tratamiento activo, fase crónica o paliativa)
  • Realizamos seguimiento continuo, entendiendo el tumor cerebral como una condición dinámica y evolutiva
  • Apostamos por una rehabilitación activa, donde el paciente es protagonista

Y, a medida que la persona mejora, buscamos una desvinculación progresiva de la clínica, fomentando su autonomía y orientando el proceso hacia el ejercicio terapéutico adaptado como herramienta clave para mantener y potenciar los resultados a largo plazo.

La rehabilitación en Parkinson mejora la movilidad y retrasa el deterioro funcional.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta principalmente al movimiento debido a la pérdida de neuronas que producen dopamina.

Sus síntomas principales incluyen:

  • Lentitud de movimiento (bradicinesia)
  • Rigidez muscular
  • Temblor en reposo
  • Alteraciones del equilibrio y la marcha

Además, no solo afecta al movimiento. También puede provocar:

  • Problemas cognitivos (memoria, atención, planificación)
  • Depresión, ansiedad o apatía
  • Fatiga
  • Alteraciones del sueño y del sistema autónomo

Es una enfermedad compleja y progresiva, que impacta tanto en la funcionalidad como en la calidad de vida.

El Parkinson es una enfermedad crónica y progresiva, pero con una evolución muy variable.

Es importante entender que:

  • Muchas personas mantienen una buena calidad de vida durante años
  • La progresión depende del tipo de enfermedad y factores individuales
  • Pueden aparecer complicaciones como fluctuaciones motoras o deterioro cognitivo
  • La rehabilitación y el ejercicio pueden ralentizar el deterioro funcional

El enfoque actual no es solo tratar la enfermedad, sino optimizar la funcionalidad en cada etapa.

Actualmente, el tratamiento del Parkinson es sintomático, es decir, está orientado a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Se basa en cuatro pilares fundamentales:

  • Tratamiento farmacológico, que mejora los síntomas motores
  • Terapias avanzadas en fases más complejas
  • Rehabilitación multidisciplinar
  • Seguimiento y adaptación continua

La evidencia demuestra que no tiene sentido retrasar el tratamiento, y que iniciar intervención cuando aparecen síntomas mejora la funcionalidad y el bienestar del paciente.

El tratamiento debe ser activo, continuo y adaptado a la evolución.

Los pilares clave son:

  • Ejercicio físico estructurado (aeróbico, fuerza, equilibrio) varias veces por semana
  • Entrenamiento de la marcha y estrategias para bloqueos (cueing)
  • Trabajo funcional orientado a tareas reales
  • Rehabilitación cognitiva y del lenguaje cuando sea necesario
  • Adaptación del entorno y educación del paciente

La clave está en mantener un enfoque progresivo y sostenido en el tiempo, no en intervenciones puntuales.

Todos los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden beneficiarse de la rehabilitación, desde fases iniciales hasta estadios avanzados.

Especialmente:

  • Personas recién diagnosticadas
  • Pacientes con dificultades en la marcha, equilibrio o coordinación
  • Personas con fatiga, pérdida de fuerza o disminución de actividad
  • Pacientes con problemas cognitivos o del habla
  • Personas en fases avanzadas con pérdida de autonomía

La evidencia es clara: el ejercicio terapéutico y la rehabilitación mejoran los síntomas motores, la calidad de vida y la funcionalidad.

Sí. Incluso años después del diagnóstico, la rehabilitación sigue siendo efectiva.

La evidencia muestra que pacientes con muchos años de evolución pueden:

  • Mejorar la movilidad y el equilibrio
  • Reducir el riesgo de caídas
  • Aumentar su independencia
  • Mejorar su calidad de vida

Aunque el inicio temprano es ideal, nunca es tarde para intervenir. Eso sí, el tratamiento debe adaptarse a la fase de la enfermedad y a las necesidades reales del paciente.

En nuestra clínica trabajamos con un enfoque integral, individualizado y basado en la evidencia científica, adaptado a cada fase del Parkinson.

Nuestro modelo incluye:

  • Equipo multidisciplinar especializado (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología)
  • Evaluación completa y continua del paciente
  • Programas de rehabilitación personalizados

Nos centramos en:

  • Mejorar la marcha, el equilibrio y la movilidad
  • Aumentar la autonomía en el día a día
  • Trabajar la función cognitiva y la comunicación
  • Reducir el riesgo de caídas
  • Combatir la fatiga mediante ejercicio terapéutico

Además:

  • Apostamos por un modelo de rehabilitación activa, donde el paciente es protagonista
  • Adaptamos el tratamiento a cada fase de la enfermedad
  • Entendemos el Parkinson como una condición crónica, que requiere seguimiento a largo plazo

Y, a medida que la persona mejora o estabiliza su condición, buscamos una desvinculación progresiva de la clínica, fomentando su autonomía y orientando el proceso hacia un programa de ejercicio terapéutico adaptado, clave para mantener los resultados y seguir mejorando a largo plazo.

La rehabilitación en esclerosis múltiple mejora la funcionalidad y reduce la fatiga.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica, inflamatoria y desmielinizante que afecta al cerebro y la médula espinal. Se produce cuando el sistema inmunológico daña la mielina, provocando una alteración en la transmisión de los impulsos nerviosos.

Existen varios tipos de EM:

  • EM remitente-recurrente (la más frecuente): cursa con brotes y periodos de recuperación
  • EM secundaria progresiva: evolución progresiva tras una fase inicial de brotes
  • EM primaria progresiva: empeoramiento progresivo desde el inicio
  • Síndrome clínicamente aislado: primer episodio con riesgo de evolucionar a EM

Las implicaciones son muy variables, pero los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Fatiga intensa (uno de los síntomas más limitantes)
  • Debilidad muscular y espasticidad
  • Problemas de equilibrio y marcha
  • Alteraciones sensitivas (hormigueo, dolor, entumecimiento)
  • Dificultades cognitivas
  • Problemas visuales
  • Alteraciones emocionales (depresión, ansiedad)

Es una enfermedad heterogénea y cambiante, que puede afectar a múltiples áreas de la vida.

El pronóstico de la EM es variable, pero ha mejorado mucho en los últimos años gracias al diagnóstico temprano y los tratamientos actuales.

Es importante entender que:

  • Es una enfermedad crónica, pero muchas personas mantienen una vida activa durante años
  • La progresión depende del tipo de EM y factores individuales
  • El tratamiento y la rehabilitación pueden retrasar la dependencia y mejorar la calidad de vida
  • Cada caso evoluciona de forma diferente, por lo que el seguimiento es clave

El tratamiento rehabilitador en esclerosis múltiple debe ser activo, continuo y adaptado a la evolución de la enfermedad, teniendo en cuenta las necesidades y capacidades de cada persona en cada momento.

Los pilares clave son:

  • Ejercicio físico estructurado (aeróbico, fuerza y equilibrio) varias veces por semana
  • Entrenamiento de la movilidad, la marcha y el equilibrio, adaptado a cada paciente
  • Trabajo funcional orientado a actividades reales del día a día
  • Manejo de síntomas como la fatiga, la espasticidad o el dolor
  • Rehabilitación cognitiva y apoyo emocional cuando sea necesario
  • Educación del paciente y adaptación del entorno para favorecer su autonomía

La clave está en mantener un enfoque progresivo y sostenido en el tiempo, no en intervenciones puntuales, con el objetivo de mantener capacidades, prevenir el deterioro y mejorar la calidad de vida.

Todos los pacientes con esclerosis múltiple pueden beneficiarse de la rehabilitación, independientemente del tipo o estadio.

Especialmente:

  • Personas en fases iniciales que quieren mantener su nivel funcional
  • Pacientes con fatiga, debilidad o problemas de movilidad
  • Personas con deterioro cognitivo o dificultades en el día a día
  • Pacientes en fases progresivas que buscan mantener autonomía y calidad de vida

La evidencia demuestra que la rehabilitación puede mejorar:

  • Movilidad y fuerza
  • Fatiga
  • Equilibrio y prevención de caídas
  • Calidad de vida y participación social

Sí. Incluso si han pasado años desde el diagnóstico, el tratamiento sigue siendo útil y recomendable.

La evidencia muestra que:

  • La rehabilitación puede mejorar la función incluso en fases avanzadas
  • El ejercicio aprovecha la capacidad de adaptación del sistema nervioso (neuroplasticidad)
  • Se pueden conseguir mejoras en movilidad, fatiga, estado emocional y autonomía

Aunque el inicio temprano es ideal, nunca es tarde para empezar.

En nuestra clínica trabajamos con un enfoque integral, individualizado y basado en la evidencia científica, adaptado a cada paciente y fase de la enfermedad.

Nuestro modelo incluye:

  • Equipo multidisciplinar especializado (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología)
  • Evaluación completa y continua (funcional, cognitiva y emocional)
  • Programas de rehabilitación personalizados

Nos centramos en:

  • Mejorar la movilidad, el equilibrio y la marcha
  • Reducir la fatiga mediante ejercicio terapéutico
  • Mantener la autonomía en el día a día
  • Trabajar la función cognitiva y emocional
  • Prevenir complicaciones y deterioro funcional

Además:

  • Adaptamos el tratamiento a la evolución de la enfermedad
  • Entendemos la EM como una condición crónica, que requiere seguimiento a largo plazo
  • Apostamos por una rehabilitación activa, donde el paciente es protagonista

Y, a medida que la persona mejora o estabiliza su situación, buscamos una desvinculación progresiva de la clínica, fomentando la autonomía y orientando el proceso hacia un programa de ejercicio terapéutico adaptado, clave para mantener los resultados a largo plazo.

 

La rehabilitación en lesión medular mejora la autonomía y previene complicaciones

La lesión medular es un daño en la médula espinal que provoca una pérdida de función motora, sensitiva y/o autonómica por debajo del nivel de la lesión.

Puede producirse por traumatismos (accidentes, caídas), enfermedades, tumores o infecciones.

Según el nivel de la lesión puede provocar:

  • Tetraplejia: afectación de brazos, piernas y tronco
  • Paraplejia: afectación de piernas y parte del tronco

Además, puede ser:

  • Completa: pérdida total de función
  • Incompleta: se conserva parte de la función

Las implicaciones son complejas y afectan a múltiples sistemas:

  • Pérdida de movilidad y autonomía
  • Problemas urinarios e intestinales
  • Espasticidad y dolor
  • Alteraciones respiratorias (en lesiones altas)
  • Riesgo de úlceras, infecciones y complicaciones médicas

Por ello, requiere un abordaje integral y especializado.

El pronóstico depende principalmente de:

  • Grado de la lesión (completa o incompleta)
  • Nivel de afectación
  • Inicio temprano del tratamiento

La mayor parte de la recuperación ocurre en los primeros meses, aunque puede continuar más allá.

En general:

  • Las lesiones incompletas tienen mejor pronóstico funcional
  • Las lesiones completas pueden mejorar, pero con mayor limitación
  • La rehabilitación influye directamente en la independencia y calidad de vida

El tratamiento se divide en dos fases:

  • Fase aguda, centrada en estabilizar la lesión (cirugía, control médico)
  • Fase de rehabilitación, clave para la recuperación funcional

La evidencia demuestra que:

  • La intervención temprana mejora el pronóstico
  • La rehabilitación debe iniciarse lo antes posible
  • El enfoque debe ser activo, multidisciplinar y continuo

El objetivo no es solo recuperar función, sino también prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

Todos los pacientes con lesión medular pueden beneficiarse de la rehabilitación, independientemente del nivel o gravedad.

Especialmente:

  • Pacientes en fases iniciales tras la lesión
  • Personas con lesiones incompletas (mayor potencial de recuperación)
  • Pacientes con objetivos de autonomía e independencia
  • Personas en fase crónica que buscan mantener capacidades y prevenir deterioro

La rehabilitación activa mejora la función, reduce complicaciones y potencia cualquier otro tratamiento.

La rehabilitación debe tener en cuenta aspectos clave:

  • Prevención de complicaciones (úlceras, infecciones, dolor)
  • Manejo de vejiga e intestino
  • Control de la espasticidad
  • Entrenamiento respiratorio en lesiones altas
  • Educación del paciente y cuidadores

El tratamiento debe ser:

  • Activo (el paciente participa en su recuperación)
  • Progresivo y adaptado
  • Continuo en el tiempo

En nuestra clínica trabajamos con un enfoque integral, individualizado y basado en la evidencia científica, adaptado a cada paciente.

Nuestro modelo incluye:

  • Equipo multidisciplinar especializado
  • Evaluación completa y continua
  • Programas de rehabilitación personalizados

Nos centramos en:

  • Mejorar la movilidad, la fuerza y la funcionalidad
  • Entrenar la autonomía en actividades de la vida diaria
  • Prevenir complicaciones secundarias
  • Optimizar la calidad de vida

Utilizamos estrategias como:

  • Ejercicio terapéutico adaptado
  • Entrenamiento funcional y de transferencias
  • Trabajo de marcha cuando es posible
  • Apoyo en control postural y respiratorio

Además, entendemos la lesión medular como una condición crónica, por lo que realizamos seguimiento a largo plazo.