Una visión práctica para pacientes y familias
Cuando una persona sufre un daño neurológico —como un ictus, un traumatismo craneoencefálico o una lesión medular—, su vida cambia de forma repentina.
Recuperar o compensar las funciones perdidas no es un camino sencillo, y en la mayoría de los casos no basta con un tratamiento médico inicial.
En este artículo explicamos qué es la neurorrehabilitación, cómo se desarrolla el proceso de neurorrehabilitación, cuáles son las fases de la rehabilitación neurológica, qué papel cumple el equipo transdisciplinar de neurorrehabilitación y por qué una neurorrehabilitación de calidad puede marcar la diferencia en la recuperación tras un daño cerebral adquirido.
Fases y tipos de enfermedad neurológica: entender el proceso para actuar a tiempo
No todas las enfermedades neurológicas siguen el mismo curso ni presentan las mismas fases.
Comprender estas diferencias es esencial para adaptar la neurorrehabilitación al momento y las necesidades de cada persona.
- Lesiones adquiridas de inicio súbito
En los casos de daño cerebral adquirido (DCA) —como un ictus, un traumatismo craneoencefálico o una anoxia cerebral—, la evolución suele dividirse en fase aguda, subaguda y crónica.
- Fase aguda: corresponde a los primeros días o semanas tras la lesión. El objetivo principal es estabilizar al paciente y prevenir complicaciones médicas. Aunque el tratamiento es principalmente hospitalario, la rehabilitación temprana puede iniciarse incluso en esta etapa, con movilizaciones suaves, estimulación sensorial o pautas posturales que previenen rigideces y pérdida de fuerza.
- Fase subaguda: comienza una vez que el paciente está médicamente estable. Es la etapa de mayor potencial de recuperación, donde se activa la terapia intensiva orientada a tareas funcionales (caminar, hablar, vestirse, comunicarse…). En Neureva, potenciamos este momento con un enfoque coordinado y estructurado, basado en la neuroplasticidad y la práctica significativa.
- Fase crónica: puede prolongarse durante meses o años. Aquí el objetivo es mantener los logros alcanzados, prevenir retrocesos y favorecer la autonomía a largo plazo. La neurorrehabilitación se orienta hacia el aprendizaje de estrategias compensatorias y la participación activa en la comunidad.
- Enfermedades neurodegenerativas
En las enfermedades neurodegenerativas —como el Parkinson, la Esclerosis Múltiple (EM), la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) o el Alzheimer— no existe una fase aguda como tal, ya que su evolución es progresiva y crónica. En estos casos, hablamos de etapas o estadios evolutivos, que varían según el ritmo de cada enfermedad:
- Fase inicial: aparecen los primeros síntomas. La neurorrehabilitación tiene un papel preventivo y educativo, ayudando al paciente a mantener sus capacidades y aprender estrategias desde el principio.
- Fase intermedia: las limitaciones funcionales se hacen más evidentes. El tratamiento se centra en mantener la independencia, adaptar las rutinas y preservar la calidad de vida.
- Fase avanzada: se prioriza el acompañamiento, el confort y la participación emocional, tanto del paciente como de su entorno.
En Neureva, cada programa para enfermedades neurodegenerativas se adapta al momento clínico, los objetivos personales y la situación familiar.Buscamos aprovechar cada etapa para potenciar la funcionalidad y la dignidad de la persona.
- Lesiones medulares y periféricas
En el caso de las lesiones medulares o del sistema nervioso periférico, la existencia de una fase aguda depende del origen:
- Si es traumática o vascular, sí existe una fase aguda inicial, centrada en la estabilización médica y la prevención de complicaciones.
- Si es degenerativa o infecciosa, el proceso es progresivo, y la neurorrehabilitación se orienta al mantenimiento funcional y la adaptación del entorno.
En Neureva, acompañamos a estos pacientes con un trabajo global que incluye control postural, entrenamiento de la marcha o el uso de ortesis y ayudas técnicas, siempre con un enfoque práctico y funcional.

La importancia de la neurorrehabilitación en cada fase
Sea cual sea el tipo de afectación neurológica, la neurorrehabilitación es una herramienta clave para recuperar o preservar la funcionalidad. Actuar de forma temprana y planificada permite aprovechar la plasticidad del sistema nervioso, reducir complicaciones secundarias y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
En Neureva, entendemos la rehabilitación neurológica como un proceso continuo, adaptativo y centrado en la persona, que acompaña al paciente desde la fase hospitalaria hasta la reintegración en su vida cotidiana.
Cada etapa es una oportunidad para avanzar, aprender y construir nuevas formas de independencia.
¿Qué es la neurorrehabilitación y por qué es esencial tras un daño neurológico?



La neurorrehabilitación es un proceso clínico y humano que combina distintas intervenciones para ayudar a las personas a recuperar, reaprender o compensar habilidades que se han visto afectadas tras una lesión o enfermedad neurológica.
Se centra en aspectos tan esenciales como:
- Caminar de nuevo.
- Vestirse o asearse sin ayuda.
- Poder comunicarse funcionalmente.
- Comer de forma independiente.
- Volver a participar en actividades sociales, familiares o laborales.
No se trata solo de realizar “ejercicios en consulta”, sino de un proceso de neurorrehabilitación integral, que involucra al paciente, a su familia y a un equipo profesional coordinado.
Su propósito es mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, ayudando a la persona a volver a conectar con su entorno y consigo misma.
Fases del proceso de neurorrehabilitación: un camino continuo dentro y fuera de la clínica
Una neurorrehabilitación de calidad se basa en cuatro pilares fundamentales que guían las diferentes fases de la rehabilitación neurológica:
1. Inicio temprano y terapia intensiva.
Comenzar el tratamiento lo antes posible, siempre que el paciente esté médicamente estable, favorece mejores resultados funcionales.
La evidencia científica —incluido un ensayo reciente sobre programas de alta dosis e intensidad en rehabilitación post-ictus— muestra que una alta dosis de práctica específica y repetitiva, especialmente durante la fase subaguda, potencia la neuroplasticidad, acelera la recuperación motora y mejora la autonomía funcional. (Dobkin et al., 2025)
Del mismo modo, las guías internacionales de la American Heart Association (Winstein et al., Stroke, 2016) coinciden en que la movilización y el entrenamiento funcional tempranos, realizados de forma segura y progresiva, mejoran los resultados globales de recuperación.
En el caso de lesiones como el ictus, el traumatismo craneoencefálico o la lesión medular traumática, iniciar la rehabilitación en las primeras etapas —con sesiones cortas y frecuentes— es seguro y beneficioso.
En cambio, en las enfermedades neurodegenerativas (como Parkinson o Esclerosis Múltiple), “temprano” significa comenzar la neurorrehabilitación en las fases iniciales del diagnóstico, con programas regulares que ayuden a mantener las funciones y retrasar el deterioro funcional.
En Neureva, aplicamos esta evidencia adaptando la intensidad y el tipo de intervención a cada paciente y momento del proceso, buscando siempre el equilibrio entre seguridad, eficacia y significado funcional.
2. Orientación a la tarea.
El tratamiento debe centrarse en actividades funcionales y significativas para la vida diaria.
Según la la revisión sistemática de Cochrane (Langhorne et al., Cochrane Review, 2016) se demuestra que el entrenamiento orientado a tareas mejora la independencia funcional y la transferencia del aprendizaje a la vida real, mucho más que los ejercicios repetitivos sin contexto.
Practicar con objetos reales, en entornos cotidianos o simulados, favorece la integración sensoriomotora y la generalización de las habilidades adquiridas.
En Neureva, todas las sesiones incluyen ejercicios que tienen un propósito concreto para el paciente —desde abrocharse una camisa hasta mantener el equilibrio al preparar el desayuno—, porque lo que se entrena con sentido, se retiene mejor.

3. Trabajo transdisciplinar.
En el equipo transdisciplinar de neurorrehabilitación intervienen fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos.
La literatura científica respalda que la coordinación entre disciplinas mejora significativamente los resultados funcionales y reduce complicaciones a largo plazo (Wade & de Jong, J Rehabil Med, 2000; WHO Rehabilitation 2030 Framework, 2021).
Cada profesional aporta una mirada diferente, pero todos trabajan con un mismo objetivo: favorecer la autonomía, la independencia y la participación del paciente en su día a día.
4. Continuidad y adaptación.
El proceso de neurorrehabilitación no termina en la clínica. Continúa en el hogar, en la comunidad y en la vida cotidiana del paciente.
Las guías de práctica clínica europeas (EAN, 2022) y las recomendaciones de la WFNR enfatizan que la continuidad del tratamiento en el hogar y en la comunidad es determinante para mantener los logros alcanzados y prevenir el deterioro funcional.
La terapia se adapta a su evolución, ajustando estrategias y objetivos conforme avanza la recuperación.
En Neureva, trasladamos la terapia a contextos reales: simulamos situaciones cotidianas, trabajamos con materiales de uso diario y aplicamos la práctica intensiva orientada a tareas que mejoran la autonomía en casa, en la calle o en el entorno laboral.
objetivos de la rehabilitación neurológica
Los objetivos de la neurorrehabilitación de calidad van mucho más allá de mejorar un test o un marcador clínico.
Buscan resultados reales en la vida de las personas:
- Recuperar o compensar capacidades motoras, cognitivas y comunicativas implicadas en el desempeño de AVDs alteradas.
- Reducir el nivel de dependencia.
- Mejorar la participación social y emocional.
- Aumentar la autonomía y la calidad de vida.
En definitiva, se trata de volver a vivir con sentido, dignidad y propósito.




El papel de la familia en la neurorrehabilitación
La familia es un pilar esencial dentro del proceso de neurorrehabilitación.
Su acompañamiento, comprensión y apoyo emocional influyen directamente en la evolución del paciente.
En Neureva, acompañamos a las familias ofreciendo pautas, herramientas y formación práctica para que puedan implicarse sin sobrecargarse. El objetivo es que aprendan a fomentar la autonomía, reforzar la motivación y mantener una comunicación positiva en todo momento.
Por qué invertir en neurorrehabilitación de calidad mejora la recuperación y la calidad de vida
Invertir en neurorrehabilitación de calidad es apostar por una recuperación más eficaz, sostenible y con mayor impacto en la vida diaria.
No es un lujo, sino una necesidad para todas las personas que han visto interrumpida su vida por un daño cerebral adquirido o una enfermedad neurológica.
En Neureva, entendemos la neurorrehabilitación como un proceso continuo, humano y científico.
Acompañamos a cada persona y su familia desde las primeras fases de la rehabilitación neurológica hasta la reintegración en su entorno social y laboral.
Porque la neurorrehabilitación no es solo recuperar funciones:
es reaprender a vivir con autonomía, participación y esperanza.

